Hace ya algunas semanas que, de manera espontánea, escribí un mensaje de texto a mi hermano Andrés preguntando “¿Quieres ir a ver Rocketman en la tarde?”. Sabía más o menos de qué iba la película. Había visto un par de trailers y me parecía interesante conocer un poco más acerca de la vida de Elton John, como un referente de la música británica, porque, ¿quién no ha escuchado las canciones de Elton John?

“Todo lo que nos ayude a ser más humanos, nos ayuda a ser mejores cristianos”.

He escuchado ya algunos amigos y familiares decir cosas como “no me llama la atención ver esa película, porque la verdad no he escuchado su música” o “simplemente no me llama la atención”. Sin embargo después de reproducir, ahí mismo, temas como I’m Still Standing o Don’t Go Breaking My Heart confirman lo contrario. Seguramente alguna canción hemos escuchado.

Yendo al punto, les cuento que me pasé dos horas reflexionando acerca de varios temas, mientras veía la peli (quizás haya algunos spoilers):

1. Nuestra infancia

  • Mientras somos niños soñamos, tratamos de hallar respuesta a los pequeños enigmas de la vida, nuestros miedos son menos y celebramos hasta nuestros logros más pequeños. Todo esto resulta más fácil cuando los adultos nos acompañan en dichas aventuras: nuestros padres, abuelos, hermanos mayores, tíos…
    En cuanto a la película, no quiero ahondar mucho en la actitud del padre de Elton, quien se muestra muy indiferente hacia su hijo, viéndolo tal vez como una carga y que, seguramente, afectó de distintas maneras la vida del cantante. Más bien diré que me ENCANTÓ el papel de la abuela Ivy.
    En mi caso, siempre he visto a mis abuelitos como una gran bendición. Suelo decir que Dios me mandó la ternura hecha abuelit@ y, aunque papá Nogito (Atenógenes), ya goza de la presencia del Señor, nos dejó muy lindas enseñanzas a todos los nietos. Y los otros tres, que aún viven, mamá Gude, mamá Licha y papá Modesto, sin duda, como la abuela Ivy, han sido protagonistas de mis más grandes logros y siempre podré verlos con la misma ternura que los veía hace quince o veinte años. Por ejemplo: la primera vez que arranqué un automóvil y pude moverlo, aunque fuera a 1km por hora, fue porque papá Modesto me dio su confianza y me puso al volante. Apenas mis pies alcanzaban los pedales, pero gracias a mi abuelito, me sentí como todo un conductor.
    ¿Qué te hacía feliz cuando eras niño? Probablemente te siga haciendo feliz. De vez en cuando, es bueno volver a esos momentos, a esas personas que marcaron tu infancia; es bueno perdonar y perdonarse y siempre buscar ser el héroe de ese niño que fuimos.

2. La Música del Ayer

  • No diría que soy melómano, pero puedo decir que disfruto la mayoría de los géneros musicales y que, muchas de mis canciones favoritas, fueron escritas en los años 60’s – 90’s. Cuando era niño mis papás y abuelos escuchaban música de aquellos años y, ahora, en pleno 2019, uno de mis pasatiempos es abrir Spotify y descubrir música de ese tiempo. Canciones que ya están ahí, pero que quizás, hoy en día, permanecen ocultas. Otro de mis hobbies es escribir y grabar mis propias canciones y puedo decir que mis influencias para el tipo de música que hago comienzan con los clásicos.
    No quiero decir que la música contemporánea no me gusta, porque la verdad hay es que también hoy contamos con masterpieces. Pero reconozco que la “música del ayer” transmitía mensajes verdaderamente profundos en los que cantantes, como Elton John, narran su vida a través de sus composiciones y no muchas veces lo percibimos.
    Retomando el filme, una de mis canciones preferidas del soundtrack resulta ser “Crocodile Rock” que de hecho es de mis favoritas de Elthon John. Me encanta como suena el Rock n’ Roll. En mi opinión, es de los géneros más armoniosos que hay. Lo tiene todo: es muy fresco, todos los instrumentos se dejan relucir y, algo que me encanta, ¡hasta se puede bailar!

3. Las Decisiones

  • Hace algunos años, me dedicaba a observar las causas de algunas situaciones lamentables en la vida de las personas, como el porqué de las adicciones, el porqué de las traiciones de los seres queridos, la razón por la que algunas personas se sentían solas, etc. Y solo pensaba “es que pobre; el/ella no tuvo la culpa de su situación”.
    Ahora le he puesto otro tinte a mi forma de pensar. Y sí, a pesar de que muchas veces podemos no tener la culpa de encontrarnos en una situación lamentable, siempre tenemos la gran facultad de decidir. No pienso que Dios nos quiera tristes o estancados en un sufrimiento del cual no podamos salir. Al contrario, siempre nos ofrece soluciones y no hay nada que para él no tenga una solución. Mostrar a Cristo a los demás, quizás no implique hacerlo de una manera confesional el cien por ciento de las veces. En ciertos casos podríamos comenzar mostrando nuestra humanidad a los demás y, por qué no decirlo, predicando la decisión. Porque, si bien en ocasiones, no es nuestra culpa encontrarnos en una situación complicado, muchas veces puede ser nuestra culpa quedarnos ahí, y no he dicho que sea fácil, pero dudo mucho que Dios nos quiera estancados.

4. Divertirse

  • ¿Hablas en serio, Daniel? Sí, la verdad es que me gustaría compartirles que voy al cine para divertirme. ¿No es acaso uno de los propósitos del cine? ¿Entretenerse, pasarlo bien? La verdad es que lo disfruto mucho.
    Sé que, cuando sale una película, no tardan en salir las críticas y los comentarios técnicos, como de personas que ya afirman que esta película, Rocketman, es mejor que Bohemian Rhapsody o que la actuación de Taron Egerton, el protagonista, fue excelente. Lo cual es cierto, en mi opinión; además de que él mismo es quien canta y eso le da un plus.
    A lo que voy es que, en esta ocasión, más que un análisis de una película, como lo he hecho en otros artículos, quería compartirles estas pequeñas reflexiones que llegaron a mi mente. También quisiera invitarlos a que, la próxima vez que asistan a una función de cine, lo hagan simplemente con ese propósito: divertirse. Sin esperar nada. Seguramente se quedarán con mucho. En esta peli, por lo menos les garantizo mucha buena música durante 120 minutos.
    Les recomiendo ver Rocketman porque, pienso, proyecta mucho la humanidad y, como dice un buen amigo mío: “no hay nada que sea humano y no sea cristiano. Y todo lo que nos ayude a ser más humanos, nos ayuda a ser mejores cristianos”.
Caucasian woman watching move in empty theater


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Daniel Piña

Daniel Piña es Licenciado en Comunicación. Es Católico por convicción y va conociendo la verdad a través de la fe y la razón. Algunos de sus hobbies son el cine, la fotografía, los deportes y, por supuesto, la música.

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