Hola espero que estés muy bien, hoy quiero hablarte sobre la discrimanción, que seguramente sabes, es un acto de “dar trato desigual a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, de sexo, de edad, de condición física o mental, etc”. Según la Real Academia Española.

Lamentablemente, a pesar de tanta información, a pesar del Evangelio, a pesar de la ética y la moral seguimos cometiendo muchos actos que discriminan, por eso, hoy quiero compartirte algunas prácticas que pueden ayudarnos a evitar la discriminación.

La discriminación conlleva a acciones y actitudes dirigidas que desplazan y eliminan la participación de las y los individuos en la sociedad; estas mismas dinámicas no sólo son aceptadas por la sociedad, sino que en algunas de nuestras formas de ser “cristianos” a veces incluimos este tipo de actitudes, por eso recordemos esto:

  1. Que escuchar sea el primer paso de la comunicación en la sociedad
  2. Siempre mirar a los ojos a la persona que está hablando
  3. No sentirnos superiores por posición económica, social, comisión de la parroquia o formación académica
  4. Recordar que todas las personas estamos propensas a necesitar de las demás
  5. Pensar mis comentarios y chistes antes de ofender a alguien o promover las ofensas
  6. Recordar que las personas son dueñas de sus propias decisiones por lo tanto juzgarlas se vuelve discriminarlas
  7. No emitir opiniones que atenten contra la integridad o formas de pensar de los demás
  8. Permitir que todas las personas puedan disfrutar de un trato afectivo y cordial
  9. Anticipar y bloquear actitudes de discriminación de instituciones o personas hacia los grupos más vulnerables
  10. Recordar ante todo, que como católicos somos testigos de que Jesús en su vida pública nunca se vio sujeto a discriminar a nadie por muy mal que pudiera considerarse la persona que se acercaba a Él

Recuerda que estos son sólo consejos y cada uno sabe sus propias cuentas y formas de vivir, pero al final del día lo que más puede causar gratificación es con cuántas personas pudimos colaborar y con cuántos momentos felices nos vimos involucrado en el camino. La discriminación genera la sensación de superioridad, pero a la vez también construye una personalidad pretenciosa y fabricadora de prejuicios que lastiman a los que se consideran inferiores.


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Raúl Trujillo

Raúl es un maestro de nivel secundaria con especialidad en Formación Cívica y Ética, participó como escritor en dos publicaciones oficiales de su escuela y disfruta mucho de los grupos católicos juveniles de los cuales ya tiene más de 10 años de experiencia.

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