Para descubrirlo te comparto que hoy celebramos la fiesta de la visitación de la virgen María a su prima Isabel, a continuación leerás un fragmento del pasaje del evangelio para esta fiesta que nos ayudara a saberlo…

“En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. 
Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»…”

Primero quiero que reflexionemos juntos en que María e Isabel, que son primas, ambas estaban embarazadas. Aunque María era una mujer muy joven, y en cambio Isabel es ya de edad avanzada, sin embargo también está esperando un hijo que se convertirá en Juan El Bautista.

Maria a toda prisa para ayudar

María al saber de la necesidad de su prima sale a su encuentro presurosa…
Sabe que el embarazo es algo que difícil para cualquier mujer y que Isabel es ya mayor, por lo que no duda y sale a toda prisa a visitarla.
Y lo hace no para platicar solamente sino que también para ponerse a su servicio, y ayudarla en este periodo de la vida de Isabel, que de hecho esta visita, se convierte en una visita de tres meses que María se queda ayudando y acompañando a su prima.

Que la caridad que hoy María nos muestra, nos invite a darnos cuenta quién cerca de nosotros está en un momento de necesidad, quien necesita ayuda con algo en particular, quien quizá solo necesita algo de compañía o una visita…

Aquel compañero que perdió a un ser querido, aquel familiar que está enfermo, aquel amigo que pasa por un momento difícil, hay tantas personas que pueden necesitarnos…

María lo hace a toda prisa, esperemos que nosotros no lo vayamos dejando para el día de mañana.

Isabel también tiene mucho que enseñarnos

También quiero que reflexionemos en que Isabel con humildad se deja ayudar, se deja acompañar.

Tantas veces el orgullo o la soberbia, el pensar que nosotros lo podemos todo, no nos permite pedir ayuda cuando la necesitamos, o aceptar la ayuda cuando alguien viene a brindárnosla.

También Isabel tiene mucho que enseñarnos al aceptar esta ayuda, nos enseña a no poner barreras y reconocer que en este momento de su vida, le cae como anillo al dedo la ayuda de María.

Por lo que te invito a que cuando llegue la ayuda a tu vida, por alguien que como María quiere estar ahí para ti, con humildad lo permitas, incluso que si sientes que lo necesitas, pidas ayuda.

Seamos de aquellos valientes que pueden reconocer cuando necesitamos ayuda, y más aún que tenemos la humildad para solicitarla y aceptarla.

Por último, algo hermoso pasa cuando se da este encuentro entre María e Isabel.

¡Se llenan del Espíritu Santo!

Que hermoso saber que cuando estos encuentros se dan, Dios está presente, que cuando la caridad actúa y hace una visita, y la humildad acepta esta visita, el Espíritu de Dios llena ese lugar, y finalmente el mismo Dios obra en esa situación.

¿A quién hay que visitar?

Te dejo con el fragmento final del Evangelio no sin antes hacerte esta última invitación…

Reflexionemos si hoy hay alguien a quien tengo que visitar…
O si hoy debo dejarme visitar y ayudar por alguien más…
No tengas miedo, ¡Animo!, que Dios se manifiesta en estas visitas…
Podrás verlo tan claro como María e Isabel lo vieron, y elevaras como María una hermosa oración llamada Magnificat como la escuchamos en la última parte del evangelio…

María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.» 
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

 


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Iván Castillo

Ama a Dios y la Vida, su Familia y Amigos, la Música el Deporte y la Aventura, Aprender, Reír, Bailar y Viajar. Es un siervo de Dios apasionado por los jóvenes, Predicador y Formador de nuevos evangelizadores, Coordinador de Grupos Juveniles, Misionero, Ingeniero y quizá hasta escritor. Desde hace años está Casado con Jesús… Oseas 2,18.

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