Un día cualquiera…

Hace un par de semanas, en una de las parroquias en las que sirvo, se me asignó hacer una breve reflexión del evangelio que escucharíamos el domingo siguiente.
Me dispuse a preparar algo breve y concreto, con el Evangelio que a continuación les comparto…

“Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro, o será fiel a uno y al otro no le hará caso. Ustedes no pueden servir a Dios y al Dinero. Por eso les digo: No se preocupen pensando que van a comer o beber para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo.
¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa?
Miren las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni guardan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta.
¡Y ustedes valen mucho más que las aves!. En todo caso, por mucho que uno se preocupe
¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?.

¿Y por qué se preocupan ustedes por la ropa? Fíjense cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo, se vestía como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¡con mayor razón los vestirá a ustedes, hombres de poca fe!

Así que no se preocupen, preguntándose: “¿Qué vamos a comer?” o “¿Qué vamos a beber?” o “¿Con qué vamos a vestirnos?” Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos.
Ya sabe el Padre celestial lo que necesitan. Por lo tanto, busquen primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás les vendrá por añadidura. No se preocupen por el día de mañana, porque mañana traerá su propia preocupación. A cada día le basta su propio afán.”           
Mateo 6,24-34

Jesús y sus insistencias

Es un hermoso y rico pasaje el del evangelio, pero quiero centrar nuestra atención en como Jesús nos enseña a confiar en nuestro Padre.

En especial reflexionábamos lo difícil que es, lo que Jesús nos repite tantas veces…
“No se Preocupen” “No se Inquieten” “No se Afanen”

Los bienes materiales, el dinero, nuestra apariencia física, los logros profesionales, la opinión de los demás, o tantas otras cosas que se vuelven nuestra seguridad o donde depositamos nuestra confianza.

Jesus nos repite: “¡No se preocupen!” y no solo eso, sino que además nos confirma lo providente y bueno que es nuestro Padre diciendo: “Su Padre ya sabe que necesitan todas estas cosas”…

¡Él ya lo sabe!, ¡El me conoce y sabe cuáles son mis necesidades!
Y si a las aves del cielo las alimenta, y a los lirios del campo los viste con tanta belleza…
Que no hará por ti y por mí, que somos sus hijos profundamente amadísimos.

Ser Como Niños…

Que mejor ejemplo para confiar en nuestro Padre que una expresión que usa Jesus…
“Hay que ser como niños”…  (Mt. 18,3)

Al recordar esto lo primero que vino a mi mente son los niños pequeños…
Creo que todos en algún momento hemos observado a algún niño pequeñito confiar en su papá.
En especial en los Brazos de su Padre…

Recuerdo en repetidas ocasiones ver niños pequeños, que bastaba que el Papá estirara sus brazos para que el pequeño corriera a sus brazos.

Y el pequeño, en sus brazos se sentía seguro, protegido, refugiado.

Incluso algo muy común es ver que los papás lancen al aire a sus pequeños, solo para volverlos a atrapar, y con esto sacarle una sonrisa al niño y que se divierta un momento.

Muchas veces el pequeño podría estar en un escalón o una barda alta…
O quizá a la orilla de una alberca, sin salvavidas, sin conocer cómo está el agua ni que tan profunda es la alberca, incluso aun sin saber nadar con sus apenas 2 o 3 años…

Pero si su padre extiende sus brazos, no necesita más, con toda la confianza acudirá sabiendo que está en los brazos de su padre, nada lo detendrá para correr, saltar y lanzarse a sus brazos…

Sin importar la altura de la barda o la profundidad de la alberca…
Él lo único que necesita saber es que ahí están los brazos de su padre…

Creo que este “seamos como niños” que se nos pide, también implica la confianza total en los brazos de nuestro Padre.

Recordando que Jesús nos dice:
“Busquen primero el reino de Dios y su justicia, todo lo demás vendrá por añadidura” (Mt. 6,33)

Así que si el desempleo o la enfermedad acechan, las dificultades y los fracasos llegan, o cualquier otra situación o aflicción tocara la puerta de nuestra vida…

Sé que no debo preocuparme…
Sé que he de buscar el Reino de Dios, y lo demás vendrá por añadidura…
Porque con total confianza, sé dónde estoy…
Estoy en los Brazos de mi Padre.


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Iván Castillo

Ama a Dios y la Vida, su Familia y Amigos, la Música el Deporte y la Aventura, Aprender, Reír, Bailar y Viajar. Es un siervo de Dios apasionado por los jóvenes, Predicador y Formador de nuevos evangelizadores, Coordinador de Grupos Juveniles, Misionero, Ingeniero y quizá hasta escritor. Desde hace años está Casado con Jesús… Oseas 2,18.

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